Cruz que alberga en mi mirada

miércoles, 15 de octubre de 2008

 

Mentiras…

Mentiras que empiezan ahora, y ojala, me mientan y no tengan fin. Las palabras de soledad de algún lugar recóndito de mi ser, o estar, llamaron a la puerta de un papel descolorido y también quisieron ser, o estar. Les di sentimientos, pero estaban solas y encerradas en un triste papel, convertido en párrafos mojados, convertido, en ella. La soledad llamo a la puerta de la puerta de las palabras tantas veces que las intente contar, y ahora cuento. Por eso estés donde estés, seas quien seas, ahora te empiezo a hablar solo un poco, solo una caricia en las rosas mejillas de tu alma, rozando el olor de la luz de tus ojos leyendo una pantalla vacía, pero llena, y viceversa. Ahora, atraviésame con el pensamiento, hazme sentir que soy, o estoy y te haré tu propia viceversa. Porque te hablo a ti, porque me hablo a mi.

Esto seria como “una dulce introducción al caos”.

Esto eres tu.

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